Se dice que la cuaresma es el tiempo de conversión y cambio en el
que nos arrepentimos de nuestros pecados y reconstruimos los valores que
tenemos destrozados, para seguir una vida acorde al modelo de Jesús. Este
periodo dura cuarenta días en donde reflexionamos y vivimos el ayuno, esto último
no se refiere a que no debes comer carne sino a despegarte de cosas que te
tienen atada.
Comenzamos el miércoles de ceniza, disponiendo nuestra frente para
que nos hagan en símbolo de la cruz, representando el compromiso que vamos a
plantear; los criterios de preparación son mejorar el alma, construirla en vez
de cambiarla. Pulir aquellas características propias para una mejor vida en
cualquier sentido.

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