El Día de la Tierra no se celebró propiamente en el colegio
como las demás actividades; sin embargo, las chicas de once asesoradas por el
profesor de Química nos motivó para que en descanso recicláramos los productos separándolos
en desechos orgánicos, desechos reciclables y cartón o reutilizable. Fue un
momento diferente pues no estamos acostumbradas a dividir la basura y es… no sé
cómo decirlo, si es chistoso o desconsolador que tan grandes no conozcamos los
colores de las canecas para los desperdicios y que nos tomemos el tiempo para
ver dónde se pone o que muchas veces por ignorantes no nos importa y lo arrojamos
en “donde caiga”. Tenemos que tener sentido de pertenencia a
cuidar nuestro ambiente manteniéndolo agradable y limpio, evitar tirar basuras
en cualquier parte, guardar energía, desconectar los electrodomésticos, apagar
las luces y demás equipos que no están siendo utilizados, tomar una ducha
máximo en 5 minutos y demás acciones que haciéndolas comprometidas y difundiéndolas
se podrá mejorar nuestro hábitat, nuestro hogar, la Tierra. Esto trae muchas
consecuencias y ya están a flote con la sequía, la descongelación de los polos,
la contaminación del mar por el petróleo o demás fósiles depositados por la
empresas, la extinción de los animales, el efecto invernadero, la lluvia ácida,
las inundación, en si el descontrol del clima.

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